El Correo Gallego

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{RESEÑA MUSICAL}

RAMÓN G. BALADO

Alumnos de Alexander Gold en la Escuela Berenguela

23.01.2017 
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Los cuidados y atenciones del profesor Alexander Gold, tienen sus ratificaciones en los conciertos que promueve cada poco tiempo en la Escuela Berenguela y la muestra reciente se nos ofreció el pasado viernes con cinco de sus alumnos, siempre bien seleccionados y eligiendo programas a la medida de su etapa de progresión en sus estudios, además de los programas que parecen cuajar en ese medido trayecto de su evolución. Alisa Zhgenti, la benjamín, en un par de sencillos temas para ponerse a tono, partió de Aram Khatchaturian por una pieza que se anunciaba como “Melodía”, una de esa aportaciones de quien había sido alumno de Gnessine en su centro de formación de Moscú y que en sus años de investigación en el espacio de la composición, iría dejándonos páginas como la “Toccata en mi b M.” o los muy apreciables “Álbumes para niños”. En este caso, nos encontrábamos precisamente con un autor que adivina las posibilidades técnicas del intérprete, que al mismo tiempo, entienda los parámetros estilísticos de una personalidad estilística que no se olvidó del teclado como punto de reflexión. Igor Stravinsky, en una segunda pieza, “Lento”, es el creador que supo convulsionar sin concesiones las demandas dinámicas del piano, aspecto que se convertirá en una constante en el resto de sus obras para distintas formaciones. Para la pianista, se trataba pues de medir sus posibilidades y las agilidades de sus digitaciones. Antón Figueroa, volvería de nuevo a Khatchaturian para encontrarnos ante la “Toccata” en la que no quedan al margen los resabios perfecta y conscientemente asimilados de las corrientes impresionistas pasadas por su propio cedazo. Muchas y variadas vertientes e ideas resolutivas en su mismo creador. Joseph Haydn previamente con el Primer movimiento de la “Sonata en Fa M.”, precisamente una de las más contenidas y equilibradas y que para el intérprete exigen un estudiado equilibrio de lo que resulta un “Moderato”. Viveza y con la frescura siempre tenidas como elementos reconocibles de un carácter afable. Observamos sesión a sesión, el nivel ascendente de los alumnos del profesor Gold, maya mayor satisfacción del maestro y los aficionados que le siguen.
Miguel Iglesias, con Granados, de quien venimos de celebrar su centenario, en una serie de los “Valses poéticos”, una apreciación por ese estilo tan asimilado por él hasta traducirlo a sus modismos en dedicatoria a Joaquim Malats. Siempre el intérprete cuenta con la ventaja de soltarse en confianza y sin ataduras. Aida Saco abordó el “Preludio y fuga en Do M. nº 1” de El clave bien temperado, pieza para demostración de recursos a la vista de que su autor no supeditaba al ejecutante a los rigores del “tempo”. Un cambio de orientación pues con el Sexto “Estudios de ejecución trascendental” de F.Liszt, el talante romántico en su intenso dramatismo. Sara Pinaque, en su carrera portentosa y un futuro envidiable, tuvo el pimer movimiento de la “Sonata nº 8 en do m. “Patética” Op. 13, el “Allegro di molto e con brio”, con un detallada planificación resolutiva entre los temas que propone el movimiento. El Chopin del “Estudio 5 del Op. 10, en Sol b M.”, apreciado por la claridad en el juego entre ambas manos y distanciándose de viciados amaneramientos tantas veces comunes en lecturas poco exigentes. Al final, el nervio a flor de dedos en la “Tarantella” de Liszt, pieza con la que ha ido creciendo. El Liszt de los “Años de peregrinaje”, en su “Segundo cuaderno” y en una página ampliamente desarrollada para el intérprete osado de probar el alcance de su resistencia.